Thursday, February 23, 2012

La soledad

Así empieza todo. Allá abajo está el hueco, y no queremos caernos, pero ya es tarde. Un día de calma y cuatro de caos, atados apenas con unos recuerdos de épocas mejores.

Tuesday, March 15, 2011

Cuento que me regaló Manu para mi cumpleaños, se lo dictó a la tía. Lo transcribo tal cual ella lo dijo.

Una princesa un día se asustó de una sombra, que mañana agarró su varita y después supo que era una bruja. Que un día se pinchó un dedo y se cayó, vinieron los árboles y después el príncipe Alfonso. Vino un dragón y el príncipe lo mató. Que un día se pinchó con un pastito y que un día pisaron un "cartus" (cactus) descalzos, el príncipe y la princesa, y que un día el caballo se tropezó con una piedrita y había un montón y se siguió tropezando. Y que le dio una flor a la princesa, cuando se murió. Y un día el príncipe y la princesa se conocieron y se tropezaron con una moto. Mañana se fueron a París y colorín colorado este cuento se acabó. Zapatito roto mañana te cuento otro.

Monday, February 14, 2011

Soledad

Me llamo Marta Rosales y soy sola. No, no es un error de sintaxis, estoy diciendo justamente lo que quiero decir: soy sola, porque mi soledad no es circunstancial, mi soledad es mi característica, mi soledad me define. Yo no soy yo sin mi soledad. A veces, sin embargo, estoy acompañada; eso es una circunstancia. La compañía, aunque cueste creerlo, no interfiere en mi soledad. Es imposible pasar esa barrera silenciosa y probablemente imaginaria que me separa de los otros, es imposible para mí sentir alguna especie de conexión humana, sentirme par de alguno, pensar que alguien me entiende o que siquiera habla el mismo idioma que yo.
Soy una mujer sola, y eso no es tan terrible como parece a veces. Ser solo tiene ventajas, a veces imperceptibles, a veces enormes y tan notorias como un lunar en la frente.
De todas maneras busco salir, de vez en cuando, y por eso tengo libros y un gato. Los libros me acercan a otras soledades, el gato me acerca a una cosa parecida al cariño. Me necesita, y de alguna forma hace que yo sea más importante. Lo malo de la soledad es que uno es sólo para sí mismo, y cuando a uno mismo ya nada le importa, nada queda que nos junte a este mundo tan puramente de otros, y es muy fácil irse entonces. Un gato, si bien parece poca cosa, no lo es. Alimentarlo y cuidarlo, y, sobre todo, acariciarlo, me hace sentir cálida y tibia. El gato agradece con miradas y ronroneos, el gato agradece no ser solo.
Me llamo Marta Rosales y soy sola, sola y sola. Pero tengo un gato que me junta al mundo y unos libros que me acercan a otras soledades. La soledad no es tan posible, después de todo. La soledad es una cosa bastante escurridiza.

Monday, August 30, 2010

Tuesday, March 30, 2010

Embarazo

Diálogo:

V. estaba hablando con A., y dijo algo que no recuerdo, y me nombraba. A. no entendió, y le preguntó:
A.: - ¿Quién?
V.: -¡Tu mamá! ¡La que tiene adentro a Emilia!


Ecografía:

Volvimos del médico y les dijimos a los niños que íbamos a ver al hermanito. Pusimos el dvd con la ecografía, y después de un rato de mirar, los más pequeños preguntaron desilusionados: -¿Y la película del hermanito cuando empieza?

Thursday, March 04, 2010

Un tal Esteban.

Otra participación en el TELITA.


Tocaron el timbre y un hombre mayor me dijo “Cerco Piero”. Yo mal que mal entendía el italiano, pero fue tan imprevista la llegada de ese hombre que me lo tuvo que repetir dos o tres veces hasta que reaccioné y pude entender lo que me estaba diciendo.
Salí corriendo para el fondo y le grité al abuelo que estaba en el galpón “¡te buscan!”
“Decile que pase”, dijo el viejo sin levantar la vista de su trabajo, que hacía por puro placer nomás. De viejo se le había dado por la carpintería.
“Adelante”, le dije al desconocido, y me quedé jugando en el patio sin prestarles mayor atención.
El hombre fue hasta donde estaba el abuelo y le dijo algo en italiano que no llegué a comprender.
“Me encontraste”, dijo el Nono en castellano, aunque supongo que el otro no lo entendía. “Te esperé mucho tiempo”. Lo miró agradecido, y le dijo “il bambino”, señalándome con la cabeza.
El otro me miró y sonrió, y se quedó sentado mirando como trabajaba mi abuelo, sin decir ni una palabra, como esperando algo.
Entonces el abuelo me llamó y me dijo que fuera a la casa de María, “a ver si está tu madre”, dijo. Yo salí corriendo y, habría hecho media cuadra cuando escuché un disparo.
Llegué a lo de María y le dije a mi mamá que el abuelo la buscaba y que había oído un disparo y que había un desconocido en casa y salimos corriendo los dos.
Lo encontramos tirado en el suelo, casi muerto. Mamá le agarró la mano y él llegó a decirle antes de morirse “Es mi amigo. Teníamos un pacto. Yo se lo pedí.”
El otro, lo miraba y lloraba. Era tan viejo como él, y sostenía la pistola en la mano sin saber qué hacer.
Le dijo a mi mamá “Abbiamo lottato insieme nella guerra. Lui me l’aveva chiesto tempo fa, io non lo trovavo. Scusatemi.”
Mamá me abrazó y lloró. Yo, de tan asustado que estaba, no podía ni llorar. Miraba al abuelo que estaba en el suelo, con la cabeza llena de sangre y los ojos abiertos, sentía entre asco, pena, tristeza, asombro y un poco de alegría infantil, por haber presenciado una muerte en vivo, una muerte de verdad.
El italiano dio media vuelta y empezó a caminar hacia la salida. Cuando estaba llegando a la puerta giró la cabeza y dijo “Mi chiamo Esteban”.
Y eso fue todo lo que supimos sobre la muerte de mi abuelo: que un tal Esteban había sido el encargado de ejecutar un extraño pedido y que ya nadie nos iba a explicar nada más. Nunca más.

Friday, November 27, 2009

brindis

Qué bueno levantar la copa y que alguien en el mundo sepa por qué, sin tener que andar explicando nada.
Brindo por eso, y por eso. Y por eso.