Me llamo Marta Rosales y soy sola. No, no es un error de sintaxis, estoy diciendo justamente lo que quiero decir: soy sola, porque mi soledad no es circunstancial, mi soledad es mi característica, mi soledad me define. Yo no soy yo sin mi soledad. A veces, sin embargo, estoy acompañada; eso es una circunstancia. La compañía, aunque cueste creerlo, no interfiere en mi soledad. Es imposible pasar esa barrera silenciosa y probablemente imaginaria que me separa de los otros, es imposible para mí sentir alguna especie de conexión humana, sentirme par de alguno, pensar que alguien me entiende o que siquiera habla el mismo idioma que yo.
Soy una mujer sola, y eso no es tan terrible como parece a veces. Ser solo tiene ventajas, a veces imperceptibles, a veces enormes y tan notorias como un lunar en la frente.
De todas maneras busco salir, de vez en cuando, y por eso tengo libros y un gato. Los libros me acercan a otras soledades, el gato me acerca a una cosa parecida al cariño. Me necesita, y de alguna forma hace que yo sea más importante. Lo malo de la soledad es que uno es sólo para sí mismo, y cuando a uno mismo ya nada le importa, nada queda que nos junte a este mundo tan puramente de otros, y es muy fácil irse entonces. Un gato, si bien parece poca cosa, no lo es. Alimentarlo y cuidarlo, y, sobre todo, acariciarlo, me hace sentir cálida y tibia. El gato agradece con miradas y ronroneos, el gato agradece no ser solo.
Me llamo Marta Rosales y soy sola, sola y sola. Pero tengo un gato que me junta al mundo y unos libros que me acercan a otras soledades. La soledad no es tan posible, después de todo. La soledad es una cosa bastante escurridiza.
Monday, February 14, 2011
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
5 comentarios:
Y seguramente seas hija única también.
Paso nomás para decirle al lector desprevenido que esto no es un blog autobiográfico. Intenta ser de (una precaria, rudimentaria y trillada, está bien) literatura.
Lindo, lindo :)
Creo que es el primer escrito que te leo que no me gusta
No me enganchó
Mmm... creo que no es el primero que no te gusta.
A mí tampoco me convence mucho, pero ando así, sin inspiración, y aunque sea escribo algo como para no perder la costumbre...
Post a Comment